¿Alguna vez te ha golpeado o empujado tu pareja, mientras discuten?
¿Te ha llegado a pegar, disculpándose inmediatamente o alegando que tú lo provocaste?
Si ha sucedido una o dos veces, ten cuidado y evita que se repita.
Si lo ha hecho en varias ocasiones, se trata de un caso claro de violencia intrafamiliar.
Generalmente nos asusta descubrir síntomas de violencia en nuestra relación de pareja y tendemos a negarla o a quitarle importancia.
Pero una vez que se inicia el abuso físico, se incrementa y mantiene con facilidad.
Cuando empezamos a utilizar la violencia física, para controlar a una persona o cuando permitimos que la utilicen con nosotros, puede volverse parte "normal" de nuestra vida.
Para hablar de violencia o abuso físico, no es necesario que la persona a la que golpean resulte herida de gravedad, ni que se de todos los días.
Tampoco es un problema que se da, sólo en ciertas clases sociales o en personas con poca educación.
Se considera violencia, cualquier tipo de agresión, que no sea accidental, en la que se usa la fuerza física.
Esta agresión puede ser con un objeto, arma, sustancia o con alguna parte del cuerpo (pies, puños, etc.) y abarca desde un empujón o golpe con la mano abierta, hasta cualquier lesión que cause incapacidad o muerte.
Creemos, equivocadamente, que la principal causa de la violencia intrafamiliar es la falta de control en el agresor, pero no es así.
Esa misma persona se controla ante sus amigos, jefe o compañeros de trabajo.
De hecho, puede ser una persona muy agradable socialmente, educada y muy amable con la gente en general.
La verdadera razón, es el deseo de tener un total control sobre la o las otras personas de la familia.
La persona a la que golpean, la consideramos como víctima, porque se encuentra indefensa debido a los sentimientos y actitudes que surgen del abuso físico.
El que golpea, es el agresor, porque agrede y lastima sin que tenga necesidad de hacerlo, simplemente por sentirse fuerte y poderoso.
¿Te ha llegado a pegar, disculpándose inmediatamente o alegando que tú lo provocaste?
Si ha sucedido una o dos veces, ten cuidado y evita que se repita.
Si lo ha hecho en varias ocasiones, se trata de un caso claro de violencia intrafamiliar.
Generalmente nos asusta descubrir síntomas de violencia en nuestra relación de pareja y tendemos a negarla o a quitarle importancia.
Pero una vez que se inicia el abuso físico, se incrementa y mantiene con facilidad.
Cuando empezamos a utilizar la violencia física, para controlar a una persona o cuando permitimos que la utilicen con nosotros, puede volverse parte "normal" de nuestra vida.
Para hablar de violencia o abuso físico, no es necesario que la persona a la que golpean resulte herida de gravedad, ni que se de todos los días.
Tampoco es un problema que se da, sólo en ciertas clases sociales o en personas con poca educación.
Se considera violencia, cualquier tipo de agresión, que no sea accidental, en la que se usa la fuerza física.
Esta agresión puede ser con un objeto, arma, sustancia o con alguna parte del cuerpo (pies, puños, etc.) y abarca desde un empujón o golpe con la mano abierta, hasta cualquier lesión que cause incapacidad o muerte.
Creemos, equivocadamente, que la principal causa de la violencia intrafamiliar es la falta de control en el agresor, pero no es así.
Esa misma persona se controla ante sus amigos, jefe o compañeros de trabajo.
De hecho, puede ser una persona muy agradable socialmente, educada y muy amable con la gente en general.
La verdadera razón, es el deseo de tener un total control sobre la o las otras personas de la familia.
La persona a la que golpean, la consideramos como víctima, porque se encuentra indefensa debido a los sentimientos y actitudes que surgen del abuso físico.
El que golpea, es el agresor, porque agrede y lastima sin que tenga necesidad de hacerlo, simplemente por sentirse fuerte y poderoso.
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